Presidente de la AP de Valencia
2015-2023
Catedrático de Economía Aplicada

Aunque nos resulte poco creíble, la verdad es que, desde que existen registros documentales, el Ártico siempre ha estado en la agenda de la exploración por sus recursos naturales.

Según los historiadores, el primer marino que se arriesgó por esos mares fue Pytheas (año 325 a.C.), contemporáneo de Alejadro Magno, buscando la ubicación de los yacimientos de estaño, mineral imprescindible para la producción de bronce (para armamento y utensilios de todo tipo). En su periplo llegó hasta la isla de Thule, donde decidió regresar al ver el paisaje desolado de hielo marino flotando en grandes placas (banquisa).

Sean ciertos o fantasía esos relatos, resulta curiosa ya la atracción que tenía el Ártico y sus tierras colindantes por la existencia de recursos naturales escasos o de difícil acceso en otras partes de la tierra más próximas.

Hoy, el Ártico se ha convertido en un punto estratégico en la geopolítica actual, por sus recursos naturales, por los intereses geoestratégicos de las grandes potencias, por las investigaciones científicas o por los problemas medioambientales.

Para comprender un poco donde estamos, vamos a intentar clarificar algunos conceptos y conocimientos mínimos sobre este tema.

Qué es realmente el “Ártico”
Existen diversos métodos para definir y calcular la superficie del Ártico. El más generalizado es el geográfico, es decir, el Ártico es toda la superficie de tierra y agua que está por encima del paralelo 66º33’, esto es, el Círculo Polar Ártico y llega hasta el Polo Norte (90ºN). Con esta delimitación, la superficie es de 16,5 millones de kilómetros cuadrados. Para tener una referencia, la superficie terrestre de toda Europa es solo de 10,18 millones de kilómetros cuadrados.

Esta definición es la que ha asumido en su mayor parte (salvo el tramo que va desde la punta de Groenlandia hasta el Cabo/Península de Kanin) la OMI (figura nº 1), habilitando un código específico para los barcos que operan en aguas polares (el Polar Code).

No obstante, existen otras formas de medir el Ártico además de la geográfica y la del IMO, como, por ejemplo:

· La definición climática: toda aquella extensión en la que la media de temperatura de julio es igual o inferior a 10º.
· La definición ecológica: los límites de la tundra ártica.
· La definición criosférica: la superficie cubierta por el hielo marino o banquisa.
· La definición cultural: la superficie habitada por los pueblos indígenas árticos (Inuit, Sami, Yupik, Nenets,…).

En nuestro caso, tomaremos como referencia la definición geográfica/OMI. En esta definición quedan incluidos (como se ve en la imagen nº 2, en el círculo continuo del paralelo), además del océano Ártico (que cubre la mayor parte de la superficie total), los territorios asumidos por el Consejo Ártico, esto es, Alaska, Norte de Canadá, Islandia, Groenlandia/Dinamarca, norte de Noruega, Suecia, y Finlandia y Siberia/Rusia.

En la imagen nº 2 se pueden contemplar el criterio geográfico, el climático y el definido por la superficie cubierta por el hielo (definición criosférica).

Sea cual sea el criterio elegido, la mayor parte del territorio que se incluye en el Ártico esta cubierto por el Océano glacial Ártico (el 67% aproximadamente del total). El resto son tierras emergidas, tanto la multitud de islas que están en sus límites como las zonas continentales. Es interesante entender que el Ártico es un mar poco profundo, con una media de 1.000 a 4.000 metros de profundidad según las zonas, cubierto de hielo flotante y rodeado de tierra, mientras que la Antártida es un continente con una capa de hielo de hasta 4 kilómetros de espesor rodeado de agua.

El Ártico se calienta entre 3 y 4 veces más rápido que el resto del planeta, lo que reduce los glaciares y la banquisa, hasta el punto de que se ha ampliado la accesibilidad marítima y terrestre, antes circunscrita a los meses de verano y con restricciones

;

Por qué ha crecido el interés internacional por el Ártico
El interés internacional por el ártico ha crecido enormemente en los últimos años y las razones son relativamente sencillas. Mientras el Ártico ha sido un territorio de extremos, el interés por ocupar y explotar esos espacios ha sido muy limitado y muy costoso.

Ahora bien, el desarrollo de nuevas tecnologías más adaptadas a ese tipo de espacios (por ejemplo, rompehielos nucleares), el cambio climático y la reducción del hielo, junto con la poca eficacia de las medidas internacionales para frenar el calentamiento global (las medidas para que la subida a finales de siglo no fuera superior a 2º, han quedado totalmente superadas) han disparado el interés económico por esas zonas.

Lo que antes era una barrera helada, hoy se ha transformado en un corredor estratégico de primer orden y una nueva frontera de explotación. Todo ello, alentado, adicionalmente, por la certeza de que este proceso de retroceso glacial se va a acelerar en un futuro próximo mientras no se produzca alguna catástrofe que haga reflexionar y fuerce la toma de medidas drásticas.

Ahora mismo, el Ártico se calienta entre 3 y 4 veces más rápido que el resto del planeta. Ese calentamiento acelerado se traduce, como podemos ver en la imagen nº 3 en una reducción de los glaciares y de la banquisa hasta el punto de que se ha ampliado la accesibilidad marítima y terrestre, antes circunscrita a los meses de verano y con restricciones.

Qué tipo de barcos navegan en la actualidad
Los datos facilitados por PAME (Gráfico nº 1) en su reciente informe de febrero nos dan una información concienzuda sobre varios puntos interesantes:
La navegación por el Ártico no es nueva. En 2013 ya navegaban por el Ártico 1.298 barcos
Esta navegación no ha cesado de incrementarse. Entre al año 2013 y el 2025 el número de barcos que han circulado por el Ártico ha aumentado un 40%, hasta los 1.812 barcos.

Para especificar un poco más este tipo de tráficos, el trabajo de PAME facilita una información muy detallada del tipo de barcos que han operado en el Ártico durante 2025 (Gráfico nº 2). Vemos que hay un poco de todo. Una concentración muy importante de barcos pesqueros y factorías de pesca (el 39,3% del total) y luego un detallado relato de buques asociados a explotaciones mineras de diversos tipos. Explotación de hierro, yacimientos de gas y la licuefacción del gas natural para su exportación, petróleo y sus productos refinados, pasajeros y cruceros, químicos, etc. Al fin y al cabo, en su vertiente minera, son explotaciones ya desarrolladas por Rusia o Dinamarca desde hace bastantes años.

Como curiosidad resaltar que en 2025 únicamente 19 buques portacontenedores utilizaron la vía del Ártico.

Cuáles son las áreas de interés en el Ártico
En estos momentos, se pueden identificar diversos campos o áreas de interés o de problemas en el ártico (imagen nº 4):

1. Intereses económicos, en muy distintos campos
a. Recursos naturales estratégicos. Según los expertos en el Ártico se estima que existe:
i. El 13% del petróleo no descubierto.
ii. El 30% del gas natural por descubrir.
iii. Existencia de minerales críticos como tierras raras, níquel, cobalto, uranio… Reservas importantes de más de 500 minerales en enclaves muchos de ellos ya conocidos.
iv. Rusia ya es en este momento el principal explotador de petróleo en el Ártico.
b. Nuevas zonas de pesca. Con el cambio climático las especies se desplazan hacia el norte por lo que las zonas pesqueras deben igualmente desplazarse con todos los problemas de regulación y sostenibilidad que eso entraña.
c. Turismo de aventura.

2. Nuevas rutas de navegación (imagen nº 5). Algunas de ellas ya exploradas desde hace siglos. Hay que pensar que la reducción de los costes operativos (combustible, menos días de navegación, menos personal, etc.) puede estar entre el 15 y el 25% del coste total del trayecto. Entre esas nuevas rutas, las más desarrolladas y con mayores posibilidades de explotación serían:
a. La ruta del norte (Rusia). Reduce un 40% la distancia entre Asia y Europa y, por lo tanto, del consumo de combustible. Es la más avanzada, bordea Siberia y ya es utilizable entre junio y octubre. Problemas, entre otros: no hay infraestructuras intermedias, los seguros son elevados, dependencia de rompehielos rusos.
b. El paso por el Noroeste (Canadá). Está mucho menos desarrollado. Reduce las distancias entre Asia y Norteamérica oriental. Problemas: de nuevo faltan infraestructuras intermedias, pues el hielo es muy impredecible incluso en verano.
c. La ruta Transpolar, directa por el polo. Hoy es impensable.
d. Otras rutas regionales:
i. Mar de Barents – Noruega, para el petróleo.
ii. Mar de Bering – EEUU (Alaska) y Asia.
iii. Ruta de Groenlandia – Islandia – Reino Unido.
e. El éxito de estas nuevas rutas puede suponer, entre otras cosas:
i. La reconfiguración de las rutas comerciales de navegación y el aumento de la importancia de los puertos del norte de Europa frente a los del Mediterráneo.
ii. Incremento de los intercambios comerciales entre Asia y Europa y el área oriental de Norteamérica.
iii. China reduce su dependencia de rutas controladas por EEUU
iv. Independencia de Suez y Panamá
v. La mejora de la resiliencia de las cadenas logísticas al tener otras alternativas.

 

3. El interés científico y ambiental.
El Ártico es un laboratorio climático clave para entender lo que está sucediendo a escala global. Es una buena base para el estudio de la acidificación oceánica o la biodiversidad polar.

4. La competencia geoestratégica.
El deshielo y la presencia de importantes intereses económicos ha supuesto un incremento en el papel geoestratégico de la zona. No solo por parte de los países que están integrados en la definición de la zona Ártica, sino también de otros que quieren jugar un papel en el concierto internacional como potencias grandes o intermedias. China, por ejemplo, pidió la entrada en el Consejo Ártico por ser un Estado “próximo” al Ártico y fue admitida como estado observador en 2013.
De hecho, China ya estaba incrementando su presencia en el Ártico desde 2018, como elemento clave de su “Ruta de la Seda Polar”.
El resultado inmediato de todos estos intereses estratégicos es el incremento de bases militares, del aumento de la tensión y de las reivindicaciones territoriales en la zona.

5. Riesgos medioambientales.
Por la parte de los problemas que está generando ese creciente interés internacional, el principal es el medioambiental. Estamos hablando de una región especialmente dañada por el cambio climático. Las áreas más afectadas podrían ser:
a. Colapso de la capa de hielo de Groenlandia.
b. Colapso del mar Ártico invernal.
c. Pérdida del mar del Barrent.
d. Aumento del nivel del mar.
e. Aumento de las temperaturas de los océanos.
f. Interferencias en el Vórtice Polar.
g. Alteración de la fauna marina.
h. Pérdida de especies críticas.
Cualquier alteración en estos ecosistemas puede ser especialmente crítica.

6. Impacto social y cultural.
Por último, no podemos dejar de analizar cuál puede ser el impacto del desarrollo del Ártico en los pueblos que lo habitan (los indígenas árticos), que en conjunto podrían ser unos 500.000 habitantes. Para ser más precisos, en el Ártico habitan unos 4 millones de personas, pero los pueblos indígenas representan únicamente el 12% aproximadamente del total.
Pues bien, los impactos que pueden afectar a estos indígenas árticos son muy variados, por ejemplo:
a. Cambios en su modo de vida con la pérdida del hielo marítimo (caza tradicional, movilidad, etc.)
Migraciones de los bancos de pesca, nuevas especies invasoras, cambios de rutas terrestres de caribúes y renos, etc.
Hundimientos de casas o aldeas enteras con la pérdida de hielo ártico
b. Presión sobre sus territorios tradicionales, de ser zonas aisladas a ser corredores comerciales.
Riesgo de derrames.
Contaminación acústica que afecta a los mamíferos.
c. La explotación minera puede alterar sus ecosistemas, contaminar ríos y lagos, llegada de trabajadores externos, tensiones entre lo tradicional y lo moderno, etc.
d. Erosión cultural, pérdida de conocimientos tradicionales incluida la lengua, jóvenes atraídos por los nuevos empleos industriales o urbanos.
e. Tensiones políticas crecientes con sus respectivos estados para defender sus derechos.

En el año 2025, de los 1.812 barcos que navegaron en las aguas del Ártico, tan solo 19 fueron buques portacontenedores

;

Conclusión
Estamos probablemente ante la última frontera de exploración y explotación comercial y las potencias no quieren perderse los beneficios que pueda aportar su desarrollo. Si a eso le unimos la aparición de nuevas rutas de navegación con considerables ventajas económicas, o la ausencia de tratados internacionales que regulen e impidan esas prácticas mineras, el futuro del Ártico pasa a ser un campo estratégico internacional, donde los problemas medioambientales de todo tipo, o el atentado a la biodiversidad y a las poblaciones autóctonas pasan a ser elementos marginales en el proceso de toma de decisiones, por muchos acuerdos internacionales y declaraciones de intenciones que estoy seguro que todos los países implicados firmarán. Una pena.

;

Estamos probablemente ante la última frontera de exploración y explotación comercial y las potencias no quieren perderse los beneficios que pueda aportar su desarrollo

Cómo se regula internacionalmente el Ártico

El Consejo Ártico fue creado en 1996, pero cualquier parecido con el sistema del Tratado Antártico (1956) es pura coincidencia.
1. El Consejo Ártico es simplemente un foro internacional de cooperación, mientras que el Tratado Antártico tiene capacidad reguladora y de control.
2. El Ártico integra territorios y plataformas continentales pertenecientes a países con fronteras y soberanía propia. No tiene capacidad de regulación, control, protección o sanción alguna sobre los Estados que lo integran. El Tratado Antártico, por el contrario, delimita un espacio geográfico que no pertenece a ningún Estado y, desde 1959, se aprobó su desmilitarización, se frenaron las reclamaciones territoriales y se acordó que ningún país tendría soberanía efectiva sobre ese territorio, libre de explotación minera y dedicado exclusivamente a la ciencia.
3. El Consejo es un foro de diálogo, no un régimen jurídico. Elabora informes y recomendaciones. No tiene un régimen jurídico vinculante.
4. El Ártico en su mayor parte es un océano rodeado de potencias militares con capacidad soberana para llevar a cabo explotaciones mineras de acuerdo con las normativas de cada estado. En el Antártico, la explotación minera está expresamente prohibida, solo se admiten asentamientos con fines científicos.
5. El Ártico tiene zonas continentales con asentamientos humanos consolidados durante siglos. La Antártida es un continente deshabitado, sin población permanente.
6. La dureza climática del Ártico (puede llegar a temperaturas de -40º) es menor que la sufrida en la Antártida donde las temperaturas extremas pueden llegar a -80º.

Groenlandia, ese objeto de deseo

En todo este cúmulo de intereses en el Ártico surge la reivindicación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de quedarse con Groenlandia, pero ¿qué importancia tiene Groenlandia?
La respuesta es clara. Groenlandia es una isla de 2,1 millones de kilómetros cuadrados cubierta de hielo en proceso de deshielo. Tiene una posición geográfica estratégica, controlando las posibles rutas comerciales marítimas futuras y aéreas, además de poseer enormes recursos estratégicos potenciales.
En la imagen nº 6 se aprecian algunas de las explotaciones que ya están operativas en la actualidad o con licencias de exploración, desde tierras raras hasta minerales críticos como el zinc, níquel o cobalto, pasando por el uranio y el siempre presente petróleo y gas natural.
A unos 1.500 kilómetros de su capital, Nuuk (20.000 habitantes), se encuentra la base espacial operativa norteamericana de Pituffik (conocida como Base Aérea de Thule), que es la única instalación militar activa de Estados Unidos en esa región.
El deseo manifiesto de Estados Unidos no es otro que disponer de una instalación militar moderna y con todo el material de defensa y ataque posible ante un eventual conflicto. Este interés no es nuevo. De hecho, el presidente Truman en 1946 ya realizó una oferta de compra por unos 1.300 millones de dólares (valor actual aproximado).

Panel Cookies